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Carlos Romero

Reverendo Diácono

Jesús, el Hijo del Hombre.

El título Hijo del Hombre es el más usado por nuestro Señor Jesucristo para referirse a su figura y misión. En las siguientes líneas reflexionaremos sobre el significado de tan notable título.

El Hijo del Hombre como representante de la humanidad

El «Hijo del Hombre» representa al ser humano. La maravilla de la creación de Dios. 

Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles y lo coronaste de gloria y de honra (Salmo 8:4-5)

Pese a ello, Adán pecó, no cumplió su propósito.

Primero vino el Adán animal y luego el Adán espiritual, el celestial. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo (1 Corintios 15:47) el hombre celeste, que es Jesús, no sólo no es idéntico a Adán sino que es su contrario: ha venido para reparar la falta de Adán, es decir, para cumplir la misión que el primer hombre no cumplió

«Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.» Romanos 5:19

El Hijo del Hombre preexistente

El Hijo del Hombre no comienza a existir en Belén, es una figura celestial y eterna, revelada antes de su encarnación. Es el Verbo que existía junto a Dios desde el inicio. Es el Ángel del Señor que se comunica con su pueblo a lo largo de la historia, presentándose a Abraham, luchando con Jacob o anunciando a Josué su apoyo como Dios de los ejércitos.

«Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.» (Juan 17:5)

El Hijo del Hombre como Siervo sufriente

El Rey celestial eterno se humilla, se hace hombre y entrega su vida por los pecadores.

«Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.» (Juan 6:38)

Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Marcos 10:45)

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados (Isaías 53:5)

El Hijo amó tanto a su pueblo que no solo se encarnó, sino que se humilló muriendo en la Cruz, haciéndose maldito por nuestras rebeliones. Así mostraba su amor y su obediencia perfecta al Padre.

El Hijo del Hombre con autoridad para perdonar pecados

El Hijo del Hombre posee la autoridad divina para perdonar pecados y ejercer juicio, revelando que el Reino de Dios ya ha irrumpido en la historia. El reino ha venido al mundo. Allá donde Jesús está, allá donde tú como embajador del reino estás, hay una anticipación de la nueva creación, donde el mal es derrotado, donde no hay sufrimiento, donde se corrige lo desviado, donde los paralíticos caminan, los ciegos ven y los sordos oyen, donde son perdonados los pecados.

«El Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados.» (Marcos 2:10)

El Hijo del Hombre vindicado por Dios

Dios no dejó que su Santo viera corrupción, sino que lo levantó de entre los muertos. Dios resucita al Hijo del Hombre, lo exalta a su diestra y le entrega toda autoridad como Cristo y Señor. Ascendido a la diestra del Padre, le ha entregado todo el poder y la gloria, tal y como afirmó Daniel 7:13-14:

«Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre; y vino hasta el Anciano de Días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.»

«Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Filipenses 2:9)

«Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios” (Marcos 16:19)

El Hijo del Hombre y el juicio sobre Jerusalén

La venida del Hijo del Hombre sobre las nubes manifiesta su autoridad real mediante el juicio contra la Jerusalén incrédula. El Hijo del Hombre, ejerciendo su dominio y poder, representado en las nubes, castiga a los impíos, anticipando su tribunal en el juicio final.

«Verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.» Mateo 24:30

El Hijo del Hombre como Juez escatológico

El Hijo del Hombre volverá en gloria para resucitar a los muertos, juzgar a las naciones y establecer definitivamente su Reino. Todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán para resurrección de vida o de condenación.

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de él todas las gentes; y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos (Mateo 25:31-32)

Conclusión.

Por tanto, hoy reflexionamos sobre la clave figura del Hijo del Hombre, el Hijo preexistente, el Adán celestial, que siendo Dios, se hizo hombre. El Hijo del Hombre que, sufriendo como siervo, cumplió perfectamente la voluntad del Padre, muriendo por tus pecados. El Padre lo exaltó hasta lo sumo y le ha dado todo dominio y poder hasta el momento de la nueva creación, donde, tras enjuiciar a los vivos y a los muertos, se sentará en el mismo trono que Dios Padre.